Lechuga romana

También llamada española o “oreja de burro”. Por su tolerancia a las temperaturas la podemos encontrar en todas las estaciones del año, aunque en verano alcanza su esplendor, por las condiciones climáticas y de preparación de la tierra.

Se puede cultivar en diferentes espacios acondicionados para su cultivo, sin embargo al hacerlo de forma libre, se consigue una lechuga romana más nutritiva. 

Características:

  • Es una lechuga de hojas de color verde oscuro.
  • Las hojas de la lechuga son firmes y fuertes.
  • Es tolerante al calor
  • Su sabor es ligeramente amargo.
  • A diferencia de otros tipos de lechuga sus hojas son largas y robustas.
  • La textura de las hojas es rizada.
  • Sus hojas sueltas se forman alrededor del tallo y llegan a conformar una cabeza de hojas sueltas.
  • Es utilizada en ensaladas y la preparación de bocadillos
  • Pueden encontrarse algunas lechugas que se forman como cogollos y luego se expanden.
  • Es considerada una verdura refrescante, rica en minerales.
  • Es altamente recomendada para los resfriados y la gripe ya que sus propiedades fortalecen las vías respiratorias.

Valor nutricional:

Una porción de 100 gr. de lechuga romana contiene:

  • Calorías: 18 kcal.
  • Proteínas: 1,3 g.
  • Grasas: 0,2 g.
  • Hidratos de carbono: 1,4 g.
  • Fibra: 1,5 g.

Propiedades:

Un 17% de lechuga es proteína, lo cual quiere decir que 7,7 gr de proteína es una lechuga. El resto de componentes, la hacen una proteína especial, por su aporte de 8 aminoácidos esenciales. Sin dejar de mencionar que es una gran fuente de calcio ya que una cabeza de lechuga contiene 206 mg. Por eso, se recomienda combinarla con papaya o con naranja para que se pueda superar el aporte de calcio de un vaso de leche.

La lechuga romana, también es rica en ácidos grasos como el omega 3 y cuenta con una gran variedad de minerales como el hierro, por lo que una lechuga puede llegar a contener hasta 6 mg.

La lechuga romana es, de todas las variedades, la de mayor consumo y es reconocida por todo el mundo, por el efecto saciante que produce. Por otra parte, es muy buena para actuar como tranquilizante por su efecto inmediato de relajación. La composición de esta variedad, la hace ideal para los pacientes diabéticos por su efectividad en regular el nivel de azúcar en la sangre.

Cuando se incrementa el consumo de la lechuga al incorporarla en el menú diario balanceado, resultará muy efectiva para aliviar los síntomas del cansancio, anemia y fatiga. Esto se debe al potente aporte de hierro, así como la gran cantidad de antioxidantes al organismo. Al mismo tiempo detiene la aparición de signos de envejecimiento. Además, reduce el colesterol y favorece la circulación.

La lechuga es un alimento que puede ser utilizado de diferentes formas y uno de ellos es que, gracias a sus propiedades analgésicas, puede llegar a calmar los dolores musculares. 


Crea tu propia página web con Webador