Canónigno
Centralizan su producción y consumo en Europa. Pertenecen a la familia de las valerianaceae y reciben su nombre porque en tiempos remotos era común que la consuman los clérigos. Se distinguen por tener un sabor muy suave, agradable y con cierto recuerdo a frutos secos, de color verde intenso, fresco y brillante.
Los canónigos, de ligero sabor anuezado y textura crujiente. Sus hojas verdes, muy ricas en vitamina C, ácido fólico y minerales como el hierro y el potasio, los convierten en un tesoro nutricional.
De la Valerianella locusta, pariente de la popular valeriana, se dice que fue bautizada como hierba de los canónigos porque era un cultivo habitual en los jardines de monasterios y rectorías. También se la conoce como alfaces, dulceta, lechuga de cordero o milamores. El nombre de “hierba de los gatos” se debe a que su olor los atrae poderosamente y se la comen para purgarse.
Valor nutricional:
En cada 100 gramos de estas hojas encontramos:
- Calorías: 21 kcal
- Proteínas: 2 g
- Grasas: 0,4 g
- Hidratos de carbono: 0,7 g
- Fibra: 2,4 g
Propiedades:
Principales propiedades de los canónigos:
- Provitamina A: Son muy ricos en betacaroteno (provitamina A), su nutriente más destacado. Una ración de 100 gramos satisface el 70% de las necesidades diarias de dicha vitamina.
- Vitaminas C y E: Contienen una reserva notable de vitamina C, es tanto asi, que con consumir 100gr de canónigos puedes satisfacer la mitad de lo que necesitas de manera diaria, junto a una pequeña dosis de vitamina E.
- Ácido fólico: Destaca, por su ácido fólico, un gran protector celular que ayuda a fijar el hierro en la sangre y participa activamente en la producción de glóbulos blancos. Una ración de 100 gr aporta la mitad del que se necesita al día.
- Hierro: Con sus 2 mg de hierro por 100 gr, son indispensable para llevar oxígeno a las células y evitar anemias.
Beneficios:
La medicina natural les reconoce efectos diuréticos, depurativos, digestivos, relajantes, fortalecedores del cabello y las uñas y protectores de la vista.
Además los canónigos son útiles en la anemia y para los riñones, los huesos y los sistemas nerviosos y cardiovasculares.
Pero quizá el efecto más particular sean sus sedantes naturales, que son capaces de relajar el sistema nervioso central.
Datos curiosos:
La mejor manera de disfrutar de su sabor es comerlos crudos.
Para limpiar los canónigos basta con eliminar las raicillas y lavar las rosetas rápidamente en un bol con agua muy fría, incluso helada, y unas gotas de vinagre, por seguridad.
Incluso pueden ponerse crudos sobre el plato ya servido y aún caliente, como por ejemplo una pizza recién horneada.
Se lleva bien con espárragos, remolacha cruda o cocida, calabaza asada o en puré, zanahoria, apio nabo crudo rallado, hinojo, tomates, maíz, aguacates, pepinos, champiñones, patatas, etc.
Antes de su compra, se ha de comprobar que no tengan hojas lacias o que empiecen a amarillear. Deben estar tiesos y lustrosos con un color verde muy intenso.
Los canónigos no suelen aguantar más de 2 o 3 días, por lo que no conviene comprarlos si no se van a consumir pronto.
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